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SIRIUS

Boletín Informativo del Grupo Universitario de Investigaciones Astronómicas

EDITORIAL

Observamos con preo­cupación la poca supervisión que se le da en los medios de comunicación a la escogencia de lo que es importante en el ámbito astronómico y lo que no. A menudo, el criterio utilizado reside en la intuición. Está, por ejemplo, el caso de la alineación de los planetas. La comunidad científica ha aceptado que la influencia que ello pueda tener sobre nuestro planeta es despreciable debido a las grandes distancias a las que se encuentran los planetas. De hecho, quizás lo más importante del fenómeno, sea simplemente la corroboración de las ecuaciones que se utilizan para predecir el movimiento de dichos cuerpos celestes. Sin embargo, dicho fenómeno ha sido calificado, por algunos medios de comu­nicación, como relevante desde el punto de vista de la astroNOMÍA. Es absolu­tamente comprensible que en astroLOGÍA se le considere un hecho importantísimo, ya que la misma estudia la influencia que tiene el cosmos en el comportamiento y perso­nalidad de los seres humanos, cosa que nada importa desde el punto de vista de la astroNOMÍA. Asimismo, el lenguaje incorrecto que se utiliza en muchas de las noticias de índole astronómica, hace que éstas sean más enigmáticas y ocultas de lo que ya son por naturaleza. De hecho, algunas veces los términos son mal utilizados, conviniendo una noticia en una mentira. Por ello, aprovechamos esta ocasión para recomendar al lector la práctica de la lectura crítica.

Orestes G. Manzanilla S.
NASA dedica 0,5 millones de dólares en estudios sobre ANTIGRAVEDAD

Hasta ahora, los platillos voladores, y los escudos gravitatorios han sido materia de la ciencia ficción. Sin embargo, NASA acaba de asignar 600.000 dólares a un proyecto que podría hacer que las cosas cambien. NASA desea duplicar los controversiales expe­rimentos de un científico ruso que asegura haber inven­tado un dispo­sitivo que bloquea la fuerza de gravedad.
El interés en la antigravedad, tiene su origen en las grandes dificultades que se deben enfrentar a la hora de colocar naves en órbita. Si fuera posible crear un dispo­sitivo que bloquee el efecto gravitatorio de la Tierra sobre los cohetes, las naves espaciales sólo necesitarían un suave impulso, para sacarlas de la atmósfera terrestre. La mayoría de los científicos piensan que es una tarea imposible, pero para E.E. Podkletnov, un especialista en materiales en el Moscow Chemical Scientific Research Center, se trata, simplemente, de algo difícil de lograr. Hace varios años, en el perió­dico Physuca C, Podkletnov declaró que un disco super­conductor en revolución, perdió algo de su peso. Dijo además, en un trabajo no publicado en el área de las pro­piedades de apantalla-miento gravitacional leve en superconductores, que un disco con esas características perdió un 2% de su peso. Fue entonces cuando los oficiales de NASA prestaron
atención y decidieron
intentarlo. NASA le está
pagando a Superconductive Components, una compañía en Ohio, la cons­trucción de un disco super­conductor de 31 centímetros para continuar una serie de experimentos en bloqueo gravitacional. El primer experimento no funcionó. No fue detectada ninguna señal de distorsión gravitacional mayor a los ruidos de las décimas de nanogés al estudiar el fenómeno en un disco pequeño de cuatro a cinco pulgadas en diámetro (1g=gravedad terrestre, 1ng=1x10-9 g).
De cualquier manera, Koczor y David Noever, también del Marshall, creen que los experimentos son dignos de cierta persistencia por parte de la comunidad científica. Están tratando de obtener un disco de 31 centímetros. Estamos tratando de configurarlo para poner señales de frecuencia de radio en él. Dichas señales oscilarán entre 100 y 1000 megahertz. De acuerdo con Ho Paik, físico gravitacional en la Universidad de Maryland, probablemente se esté perdiendo el tiempo. "La gravedad es producida por la masa, no por la mecánica cuántica, (...) No puedo entender porqué harían un experimento basado en teorías físicas completamente inco­rrectas."
Pero el equipo parece indiferente ante esos comentarios. Koczor y Noever esperan replicar los resultados de Podkletnov fielmente. Quizás no se trate de antigravedad en si, sino de otra clase de fuerza que interfiere contrarrestando el efecto gravitatorio, en cuyo caso, sigue siendo aún, un fenómeno útil a la ciencia de la astronáutica, si se verifica su existencia.

Orestes G. Manzanilla Solazar

¿Por qué mapear el mundo con RADAR?

¿Han visto ustedes alguna vez, un mapa que no sólo muestre la localización de las distintas par­tes de la Tierra, sino que muestre también cuan al­tas o bajas están? La ciencia que se encarga de levantar esta información se denomina Topografía, y los mapas que muestran la elevación además de la posición en latitud y longitud, son llamados Mapas Topográficos. Hay muchas formas en las que se pueden usar los datos topográficos. Los científicos usan la topografía para ayudarlos en sus estudios de plan­tas y animales. La elevación provee pistas sobre los tipos de suelos, y puede decir mucho sobre la forma en que cambia la superficie de la Tierra debido a los glaciares, ríos, y los procesos de formación y erosión de montañas. Los Urba­nistas usan datos topo­gráficos para ubicar sitios apropiados para estructuras de recrea­ción. Los pilotos requie­ren de información topo­gráfica precisa para planear sus vuelos, y la milicia necesita de ella para el entrenamiento y realización de opera­ciones en tiempo real. Saber la altura exacta y localización de los picos de las montañas permite a la telefonía celular colocar torres repetidoras en sitios óptimos.

Hay muchos lugares en el mundo en los que los mapas topográficos son limitados, poco precisos o inexistentes. Por ejemplo, muchas cadenas montañosas, desiertos inhóspitos, y densas selvas tropicales tienen una cobertura topográfica que totalmente inadecuada, debido a que es difícil llegar a ellas. Aún cuando los mapas topográficos existan, han sido creados de manera tal que se limita su utilidad. En la mayoría de los casos, los países vecinos generan datos topográficos usando métodos totalmente distintos. Esta falta de estandarización limita en gran manera los estudios regionales y globales en los que se necesita precisión topográfica. La Misión del Transbordador Espacial de Topografía por Radar, SRTM (por las siglas en inglés: Shuttle Radar Topography Mission), usó sus instrumentos de radar para adquirir los datos topográficos globales del planeta Tierra más detallados de la historia de la topografía.

Para esta aplicación el radar es más adecuado que las cámaras ópticas regulares, debido a que puede operar tanto de día como de noche y puede penetrar las capas de nubes. El hecho de que se lleve el radar orbitando adosado al Transbordador Espacial, hace que el acceso físico al sitio a mapear sea innecesario.

Mediante la técnica de la interferometría, SRTM coleccionó datos de más del 80% del territorio de la Tierra, que sirve de hogar a aproximadamente el 95% de la población mundial. Todos los datos fueron recogidos durante una misión de 11 días del Transbordador. La recolección y procesamiento de esos datos asegurará que los mapas generados por la SRTM tendrán las mismas características.
La información recolectada por la SRTM será usada para proveer herramientas que permitan el mejoramiento de las actividades científicas, militares, comerciales, y civiles.

Oficina del Proyecto SRTM
JPL-NASA
Traducido por Virginia Ortega Prado

Detrás de la ciencia ficción

Las naves espaciales desempeñan un papel protagónico en la mayor parte de las historias de ciencia-ficción. Son utilizadas para viajar distancias abismales en cantidades de tiempo insignificantes. La mayor parte del tiempo nos preocupamos por la historia, la vida de los personajes, sus peligros y sus pasiones. Sin embargo, para que una historia ficcional entre en la categoría de ciencia-ficción, debe haber algo de cierto o posible en las proposiciones tecnológicas y biológicas de esas historias. Tomemos el ejemplo del salto al hiper-espacio. Teóricamente se arguye que un intenso campo gravitatorio desgarra la continuidad espacio-temporal abriendo un "agujero de gusano". El vehículo que se adentra en este túnel reaparece en otro punto alejadísimo en el cosmos. Si el universo fuese una hoja de papel, el salto constituiría en doblar la hoja de manera que el punto de partida y el de destino quedasen superpuestos en lugar de estar separados por varios centímetros, y romper el papel atravesándolo con un lápiz. La punta se hundiría en el punto de partida y saldría en el de destino. Hay dos conceptos de salto. Uno, el realizado a través de un agujero de gusano estable, que comunica de forma permanente dos puntos del universo, como los utilizados en la película Contacto de Cari Sagan. Otro, es el concepto utilizado por George Lucas en la saga de La Guerra de las Galaxias. En ella las naves realizan túneles momentáneos por los cuales viajan, y en enseguida los cierran, evitando que las perseguidoras utilicen el mismo túnel. En ciencia-ficción se usan muchas variantes de estos saltos para viajar "más rápido" que la luz. Realmente no se trata de viajar más rápido, ya que la distancia entre destino y origen no fue recorrida por la nave. Los saltos al hiper-espacio son ideales para cubrir grandes distancias instantáneamente, más lejos de lo que se podría por cualquier otro método en ese mismo tiempo. Los inconvenientes que trae dicha técnica están en el riesgo de desintegración, aparición dentro de una estrella, o de paradojas espacio-temporales. La factibilidad del salto hiper-espacial es teóricamente cierta, pero el dominio tecnológico que requiere sobrepasa nuestras más optimistas previsiones para los próximos siglos.

Orestes G. Manzanilla Solazar

Orientación Estelar

Esta sección de Sirius está dedicada a proporcionar a los lectores, métodos fáciles de seguir para ubicar el Norte y el Sur partiendo de constelaciones. En este número, dedicaremos el espacio a una de las constelaciones más conocidas por los venezolanos: Orión. Esta posee entre sus estrellas, tres muy brillantes, en línea recta, y además casi equidistantes. Por tradición se le llama a ese trío de estrellas "Las tres Marías'*, "Cinturón de Orión" el cazador, o "los tres Reyes Magos". Esta constelación es visible desde todo el mundo. Si se une la estrella central del cinturón ("las tres Marías"), con la cabeza del cazador, se obtiene una línea que indica aproximadamente hacia el Norte. Una regla para saber cuál es la cabeza del cazador, que la espada del cazador cuelga hacia "abajo". También se puede saber que uno de los hombros es una estrella amarillenta que se llama Betelgeuse. El otro hombro es una estrella blanca o azulada muy brillante que se llama Bellatrix. La cabeza del cazador, Meissa, está formada por tres estrellas de menor magnitud que Betelgeuse. También, se puede imaginar una especie de "flecha", cuya cola es la espada del cazador, y uno de los lados de la punta de la "flecha" está formado por las "tres Marías", y el otro lado de la punta está formado por unas estrellas menos brillantes pero generalmente visibles. Esa "flecha" constituye una relativamente buena señalización del Norte. Para los que se divierten buscando formas en el cielo nocturno, si se unen los finales de los lados de la punta, con la última estrella de la espada, se forma un rombo. Ese rombo, junto a la espada, forman el llamado "Espejo de Venus".

Orestes G. Manzanilla Solazar

¿Con qué se come la Antimateria?

En pocas palabras: es lo opuesto de la materia, es decir: una materia cuyas partículas elementales tienen carga eléctrica opuesta a la normal. Podemos encontrar un átomo de antimateria, donde hallaríamos en lugar de protones (positivos), antiprotones (negativos) y, en lugar de electrones (negativos), antielectrones o positrones (positivos).
Se relaciona con la materia de la siguiente forma: cuando una partícula y una anti­partícula entran en contacto, se produce el fenómeno de la aniquilación transformando tanto la materia como la antimateria, en energía. La antimateria, ha sido prevista por los físicos desde los años 30, y producida en laboratorios desde los años 50, gracias a los potentes aceleradores de partículas. Existen dos teorías que explican esto: según una teoría cosmológica, en el Universo existen cantidades iguales de materia y de antimateria confinada en regiones distantes entre sí, pero en los puntos donde se encuentran se producen grandes fenómenos de aniquilación. Inclusive, algunos científicos creen que los rayos Gamma observados como radiación de remotos lugares del Universo, son producto secundario de esta aniquilación. Otra teoría considera que la materia y la antimateria existían por partes iguales desde el origen del Universo pero con un leve excedente de la primera sobre la segunda. Por ello, la antimateria habría sido totalmente destruida por la aniquilación y el Universo actual estaría constituido por el residuo de materia superviviente.

Actualmente es imposible determinar, a través de observaciones astronómicas a distancia, si una lejana galaxia está hecha de materia o de antimateria, debido a que ambas producen emisiones electromagnéticas idénticas.

Orestes G. Manzanilla Solazar

Cuando los científicos planetarios vieron por primera vez evidencia de la existencia de un océano de agua bajo la superficie congelada de Europa, inmediatamente consideraron la posibilidad de que esa luna Joviana pudiera albergar formas avanzadas de vida, quizás criaturas parecidas a peces inclusive. Sin embargo, un grupo de científicos planetarios del California Institute of Technology (CIT) y del Jet Propulsión Laboratory (JPL) destruyeron la teoría, concluyendo que era poco probable la existencia de formas de vida avanzada en ese lugar.
"El agua es un buen lugar para buscar vida, pero es sólo uno de los ingredientes necesarios para la vida (...) también necesitas energía y, probablemente, carbono orgánico", dice Kenneth Nealson, un astrobiólogo que trabaja en Caltech y el JPL, quién además fue coautor de una publicación sobre Europa en el año 1999.

Nealson y sus colegas Eric Gaidos y Joseph Kirschvink (ambos de Caltech) escribieron en el trabajo del año 1999, que la Tierra no era necesariamente la mejor analogía que podíamos hacer con la vida en otros planetas. Los astrobiólogos deberían estar preparados para usar la química y la física para analizar las posibilidades de vida extraterrestre, más que simplemente asumir que la vida existirá dondequiera que se encuentre agua. Los autores comentaron que casi todas las formas de energía usadas por la vida en la Tierra, no están disponibles para los organismos que supuestamente viven bajo la capa de hielo que cubre al océano de Europa, sin embargo, ello no implica la inexistencia de organismos primitivos unicelulares.
"Nuestra experiencia engaña nuestra lógica, puesto que en la Tierra,

¿AGUA + ENERGÍA = VIDA?
entonces ese planeta o luna tendría el potencial para gradientes de energía, flujo energético, y ciclos geoquímicos. Todos esos elementos son la clave para la existencia de la vida en nuestro planeta.

Tal ciclo hidrológico podría ser enteramente subterráneo y podría estar incluso limitado a hacer un lazo cerrado, dice Nealson. Por ejemplo, Marte podría tener todavía aguas subterráneas congeladas eventualmente derretidas por el calor interno del planeta, pero jamás se convertiría en vapor de agua, alcanzando así la superficie. En ese caso, podría haber vida bacteriana en ese lazo cerrado bajo la superficie marciana, desde billones de años atrás, y ello hace que nos mantengamos en expectativa para que alguno de los orbitantes de Marte incluya pronto, un instrumento capaz de alcanzar grandes profundidades de manera que permita detectar tanto agua líquida como congelada, bajo esa superficie. El orbitador de Marte programado para ser lanzado en el año 2003, por la European Space Agency (ESA) en conjunto con científicos del JPL, se supone tendrá un radar para sondeo profundo, con el propósito de detectar agua líquida bajo la superficie marciana. Un dispositivo similar será eventualmente enviado a Europa. Es importante que abramos nuestra mente a la posibilidad de encontrar otro tipo de vida en el Universo y no seguir creyendo que la única forma de vida o la más probable de encontrar sea una como la humana.
"Es importante mantener una mente abierta,".

División de Ciencias Geológicas y
Planetarias de Caltech
Traducido por
Virginia Ortega Prado

virtualmente en cualquier lugar donde se encuentra agua, se encuentra vida también," dice Nealson. "Y además, en la Tierra, casi la primera cosa que se asocia con la falta de vida, es la sequía. (...) En otro planeta, sólo porque encuentres agua, no significa que vas necesariamente a encontrar vida allí”. Nealson dice, que un lugar altamente adecuado para buscar formas de vida, será aquél en el que exista un gradiente de energía de algún tipo.

Europa podría disponer de algunos potenciales, como lo son, por ejemplo los que se encuentran en los campos magnéticos y gravitacionales del planeta Júpiter los cuales, podrían casi con toda segundad, modificar la estructura geológica interna de Europa, y comenzar a generar cierta cantidad de calor. Sin embargo, cuando los astrobiólogos analizaron el año pasado el sistema encerrado bajo la superficie de Europa, concluyeron que esa fuente de energía sería probablemente insuficiente para que la vida multicelular sobreviviera, inclusive concluyeron, que la energía "redox" (o la energía química disponible) de esa luna podría ser también insuficiente para que vida compleja, de algún tipo familiar para nosotros, pudiera formarse. "Pero a pesar de eso, pienso que Europa es un lugar genial para buscar organismos simples," dice Nealson. Otra forma sana de buscar vida es mirar cualquier sitio donde el agua sufra algún tipo de ciclo, por pequeño que sea. Si alguna de las lunas Jovianas, como Ganímedes o Caliste, tiene algún ciclo hidrológico en el que la humedad se precipite y circule bajo la superficie, calentándose por alguna fuente de calor interna, y finalmente llegue a la superficie,

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Sirius 01-02

Esta edición de nuestra publicación trimestral fué publicada en el trimestre Abril-Julio 1993.

Las imagenes no se consiguen digitalizadas, y por ser de naturaleza estética no fueron colocadas en esta página.